Toda empresa por encima de cierto porte contrata energía en dos pedazos: la energía que consume y la potencia que reserva por si la necesita. El segundo pedazo se llama demanda contratada, se elige el día de la conexión, y casi nunca se revisa — ni siquiera después de que la empresa cambie maquinaria, cambie de turno o reduzca la operación. Usted la paga íntegramente, la use o no.
A partir de ahí la factura se vuelve un pequeño tratado: encuadre tarifario que decide el precio de la punta, recargo por exceso que castiga el mes de pico, factor de potencia que cobra por la energía que el motor devuelve a la red, y tributos calculados sobre una base ya discutida hasta el tribunal supremo. Un error de dimensionamiento en un solo parámetro, arrastrado cinco años, suele superar el ahorro de cambiar toda la iluminación por LED.
Ordenada la factura, la conversación cambia de nivel: mercado libre, generación propia, almacenamiento — la energía deja de ser gasto y se vuelve activo en el balance. Pero el orden importa. Migrar sin antes corregir la demanda es llevarse el error al contrato nuevo, ahora con permanencia y multa de salida.
Vale abrir la factura de este mes y buscar tres líneas: demanda contratada, demanda medida y exceso. Si la medida vive bien por debajo de la contratada, usted paga por una reserva que no usa. Si el exceso aparece con frecuencia, el contrato es pequeño y el recargo se volvió ítem fijo. Las dos situaciones cuestan caro — y son la misma línea, mal ajustada.
Cuota de proyecto y participación en el ahorro obtenido, medida contra la factura del mismo mes del año anterior, corregida por los ajustes tarifarios homologados — nunca contra una proyección. La base de comparación es la factura que emitió la distribuidora, y es auditable por cualquiera de los dos lados en cualquier momento.
Fuentes oficiales, en el punto exacto — el artículo de ley, el servicio o la consulta que usted puede usar hoy. Ninguna sustituye el análisis del caso concreto, que es nuestro trabajo.
Diga en dos líneas lo que necesita resolver. Un gerente de cuenta responde personalmente, en horario comercial, y la conversación empieza por donde marca la diferencia.